La Cuaresma es, en el Colegio Mayor Alcalá, un tiempo muy especial para prepararse. La Comisión de Pastoral cuida cada año que este período no pase de largo, sino que se convierta en una oportunidad real de pausa, de mirada interior y de preparación para la Semana Santa. En esta línea, el pasado martes 24 de marzo, y como ya es tradición en nuestra casa, los jardines del Mayor acogieron la celebración del Vía Crucis, una procesión en oración que reunió a un grupo de colegiales en torno a las estaciones de la Pasión de Cristo.
Catorce estaciones, un camino compartido
Siguiendo la cruz y portando velas encendida, los colegiales recorrieron en pequeña procesión las catorce estaciones del Vía Crucis, deteniéndose en cada una de ellas para la reflexión. Varios colegiales tomaron la palabra en distintas estaciones, compartiendo con el grupo su mirada personal sobre cada momento del camino de Jesús hacia la cruz. El ambiente que se fue creando a lo largo del recorrido fue de recogimiento y oración sincera, favorecido por el entorno de los jardines y la luz de las velas en la noche. La dimensión comunitaria del ejercicio, caminar juntos y rezar en voz alta, hizo de esta celebración algo más que un acto devocional: fue un momento de encuentro verdadero.
La decimoquinta estación: la esperanza de la Resurrección
Al concluir el recorrido tradicional de las catorce estaciones, los colegiales se encontraron con una decimoquinta estación, en la que se contemplaba a Cristo ya resucitado. Un gesto cargado de significado que situó el sufrimiento en su contexto más hondo: la muerte no tiene la última palabra. Desde el Colegio Mayor Alcalá, como colegio mayor en Madrid que acompaña a sus colegiales también en su vida interior, celebramos que actividades como esta ayuden a nuestros jóvenes a llegar a la Semana Santa con el corazón preparado, no solo para recordar lo que Jesús sufrió, sino para dejarse alcanzar por la alegría de su Resurrección.
