Cuidar a quienes educan es también una forma concreta de cuidar la misión y el proyecto educativo que compartimos como familia claretiana. Desde esta convicción, nuestra compañera Tatiana ha participado este pasado fin de semana en el Retiro Educadores Claretianos, una experiencia de profundidad espiritual y acompañamiento personal organizada por el Área de Pastoral e Identidad del Equipo de Titularidad de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago.
El Retiro Educadores Claretianos tuvo lugar en un clima de silencio, oración y reflexión compartida, y fue dirigido por el P. Gonzalo Fernández, CMF, antiguo consultor del Gobierno General y actual miembro de la comunidad claretiana de Buen Suceso, en Madrid. A lo largo de la jornada, los participantes pudieron profundizar en la oración apostólica de San Antonio María Claret, entendida no solo como texto espiritual, sino como fuente viva de identidad, inspiración y motor de la misión educativa claretiana en los distintos ámbitos donde está presente.
En el encuentro participaron más de una veintena de educadores claretianos procedentes de los siete colegios y los dos colegios mayores de la provincia. Este espacio permitió compartir experiencias, inquietudes y vocaciones desde una mirada común, reforzando el sentimiento de pertenencia a una misma familia educativa que acompaña, forma y cuida a jóvenes desde estilos y realidades diversas, pero con un mismo horizonte evangelizador.
Tatiana ha valorado muy positivamente su participación en el Retiro Educadores Claretianos, destacando especialmente haberse sentido cuidada y acompañada, así como la oportunidad de volver a conectar con Dios desde un tiempo sereno de retiro y silencio compartido. Una experiencia que, sin duda, repercute de manera directa en la forma de vivir la vocación educativa y en el acompañamiento cotidiano de la vida colegial.
Espacios como este retiro refuerzan la identidad claretiana y recuerdan la importancia de detenerse, orar y volver a lo esencial para seguir educando con sentido, coherencia y profundidad. Desde el Colegio Mayor Alcalá valoramos especialmente estas iniciativas que cuidan a quienes, día a día, sostienen con su entrega el crecimiento humano, académico y espiritual de nuestros colegiales, fortaleciendo así el proyecto educativo que compartimos.
