Pensar el futuro del Colegio Mayor Alcalá exige, de vez en cuando, salir de las paredes que lo definen. El pasado fin de semana, 20 y 21 de junio, el equipo directivo del Colegio Mayor Alcalá se desplazó hasta Almendralejo, en Badajoz, para celebrar la IV edición de las Convivencias de Equipo Directivo, primera vez que esta iniciativa se celebra en tierras extremeñas. Una cita que, edición tras edición, se ha consolidado como un momento esencial del calendario institucional: ocio compartido, trabajo de evaluación pausado y, sobre todo, comunidad.
El relevo de decanato, hecho realidad
Estas convivencias son, ante todo, el escenario donde el relevo en el decanato deja de ser un anuncio para convertirse en un traspaso real. Los decanos salientes y los entrantes conviven durante estos días, comparten consejos, dinámicas de trabajo y la experiencia acumulada de un curso entero, asegurando así que la transición entre un equipo y el siguiente sea fluida y enriquecedora para ambas partes. Es también el momento en el que el equipo directivo evalúa los objetivos cumplidos y mira hacia los retos del curso que viene, en una reunión de trabajo atípica, celebrada a más de 300 kilómetros del despacho habitual del director, que permite ganar perspectiva precisamente por la distancia.
Almendralejo abrió sus puertas al Alcalá
Más allá del trabajo, estas convivencias son también un tiempo de encuentro genuino con las familias de los colegiales del lugar. Este curso, hasta tres familias de colegiales y antiguos colegiales de Almendralejo acogieron al equipo directivo con una hospitalidad, una generosidad y un cariño que merecen un agradecimiento sincero. Gracias a ellas, el equipo pudo conocer Bodegas Martínez Paiva, la bodega familiar de cinco generaciones de la familia de nuestro futuro decano Guillermo Martínez Cruz, así como la fábrica del Grupo Apis, dirigida por el padre de nuestro antiguo colegial Eduardo Fernández. La experiencia permitió además al equipo directivo descubrir la riqueza cultural de Almendralejo y la presencia claretiana que allí desarrolla labor pastoral desde hace muchos años. Desde el Colegio Mayor Alcalá, como colegio mayor en Madrid que entiende la formación integral como algo que se construye también fuera de sus muros, agradecemos profundamente a Almendralejo y a sus familias el cariño con el que nos recibieron.
