Acto de clausura 2018-2019

 

 

Antes del comienzo del curso, entre los días 28 y 31 de agosto, nuestros colegiales de nuevo ingreso disfrutaron de una Convivencia para conocerse entre ellos y entablar las primeras relaciones con algunos de sus compañeros más veteranos y los miembros del Equipo Directivo y de la Pastoral.

 

El domingo, nuestro Mayor abrió sus puertas a los nuevos colegiales y a sus familias con una acogedora bienvenida en la que esperemos sea su casa durante mucho tiempo. Después de que los colegiales se instalasen en sus nuevas habitaciones, salieron al jardín a hacer una dinámica en la que se presentaban ante sus nuevos compañeros. Mientras tanto, miembros del Equipo Directivo y de la Pastoral tuvimos una asamblea con las familias en las que presentamos nuestro proyecto educativo e invitamos a todos a participar en él junto a nosotros. Al término, disfrutamos de una cena todos juntos antes de que las familias regresasen a sus casas.

Al día siguiente partimos hacia Los Molinos, un pueblo de la sierra madrileña donde desarrollamos el grueso de la Convivencia. Después de acomodarnos en la casa, realizamos un par de dinámicas para ver cómo se encontraban los nuevos colegiales y romper el hielo. Tras la comida, los colegiales disfrutaron de un rato de tiempo libre que dedicaron a dar una vuelta por el pueblo para conocer el lugar. Seguidamente, realizamos un taller de conocimiento personal en el que los colegiales hicieron un repaso a lo que han vivido hasta ahora para después reflexionar sobre el camino que van a recorrer de ahora en adelante. Al acabar dicha actividad y tras una breve merienda, se impartió un taller acerca de la vida colegial y las “novatadas”. Finalmente, llegó la hora de la cena y un tiempo de ocio con el que finalizó el día.

El martes fue quizá la jornada más intensa de la Convivencia, pues arrancó temprano con la realización de una ruta por la sierra en la que nuestros colegiales disfrutaron de un entorno fantástico y que terminó con un baño en unas piscinas naturales desde las que se podía admirar un paisaje espectacular. Al volver a la casa y tras un breve descanso, asistimos un taller sobre la fe, en el cual escuchamos tres testimonios que nos mostraron la importancia que puede tener Dios en nuestra vida en estos momentos de cambio y crecimiento. Por la noche, y tras la cena, pusimos fin al día con un juego de “furor” y una emotiva oración en la capilla.

La Convivencia se cerró el miércoles, donde tras volver a Madrid asistimos a una charla de la Policía Nacional en la que se informó sobre las implicaciones penales de las “novatadas”, compartimos una Eucaristía con las colegialas del Colegio Mayor Vedruna y disfrutamos de una agradable comida junto a ellas en los jardines de nuestro Colegio.

 

En resumen, una grata experiencia que esperamos haya sido inolvidable para todos los que participaron en ella. ¡Nos queda un gran año por delante!